Locas del coño

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Me gusta mucho esta expresión, con permiso de las feminazis. Hace alusión a todos esos desajustes mentales (a veces erróneamente vinculados a desajustes hormonales) que sufren algunas personas como movidas por una ráfaga de aire repentina. Freud hubiera estado muy orgulloso de este concepto evolucionado de la histeria, y es que quizá, después de todo, fue un visionario. El problema no sólo afecta a las mujeres. Los hombres también tienen esos arranques sin sentido que te hacen plantearte si han sufrido un cortocircuito neuronal, pero a los portadores de esos desajustes tanto femeninos como masculinos les vamos a denominar así: locas del coño.

¿Que alguien actúa de forma completamente absurda arrasando todo lo que pilla por el camino? Loca del coño. ¿Que le da un yuyu y donde dije digo digo Diego? Loca del coño. ¿Que hoy está feliz de la vida y en un minuto desata toda la ira del planeta? Loca del coño bipolar.

Hay que tener cuidado, pues las locas del coño no sólo son peligrosas para la integridad física y mental de todo bicho viviente que las rodea, sino que además son contagiosas. Donde detectes a una loca del coño probablemente habrá otra a menos de 100 metros de distancia y pueden tener de 0 a 200 años de edad. La vía de contagio es principalmente la convivencia, aunque parece que los contactos sexuales con ellas te hacen inmunes al contagio aunque no sales ileso de ello. Es decir, si te follas a una loca del coño no tienes por qué convertirte en una loca del coño más, pero acabarás sin energía y sin ganas de vivir tras una serie de experiencias tortuosas. Placenteras también, porque no olvidemos que las locas del coño follan como diosas (o dioses).

Las consecuencias de sufrir a una loca del coño pueden ser devastadoras para las víctimas. Nuestro sujeto de análisis posee una capacidad nula de empatía y son altamente egoístas, por lo que pueden darte mil patadas y prenderte fuego sin siquiera pestañear. No les importa nada más que su satisfacción inmediata sin atender a los daños colaterales. Así que, no temas, lo peor que te puede ocurrir no es que una loca del coño te contagie, sino que te la chupe (la energía).

Por suerte, ante la epidemia social que suponen estos seres, ya se han elaborado manuales para sobrevivir a una loca del coño. Así que ánimo, no desesperes, porque está comprobado que él o ella, sea quien sea, puede ser neutralizado con eficacia.

Y ‘the show must go on’.

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3 pensamientos en “Locas del coño

  1. Me encanta este artículo! Actual a más no poder jajajaja! Esa gente chupóptera de energía, chupópoteras de coño en este caso jajaja

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  2. Unas risas me he echado!!!
    Me he sentido identificado 100% cuando he leído el artículo. Que quede claro que no como loco del coño sino como miembro de la Plataforma de Afectados por la Locura Coñil.
    Menos mal que estoy curado!!!

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