Mucho amor y pocos profesionales

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Vamos a hablar de algo latente. El amor. El enchufe. El enchufe por amor y cómo cargarte tu marca o empresa sin apenas verlo (o sin oírlo).

Trabajo en música y comunicación y suelo increpar a los artistas que tienen la brillante idea de contar con sus novias en el estribillo o colaborando en alguna canción. Suelen ser novias, porque les gusta valerse de una voz femenina que contraste con el timbre masculino mayoritario. El resultado es generalmente un galimatías de sonidos gallináceos que dan más grima que arañar una pizarra con un tenedor.

Pues bien, siendo el amor así de sordo, el hecho de contar con la pareja para desempeñar una función importante en la empresa se está convirtiendo en una práctica horrorosamente habitual. La mayor parte de las veces se trata de personas carentes de talento y formación específica para el puesto que se les asigna. Así, pueden adoptar forma de secretaria/o, community manager, periodista, publicista, relaciones públicas, asesor/a de imagen, editor/a de vídeos y un sinfín de tareas de lo más insospechadas. Tareas todas ellas para las que estos amores no están debidamente preparados, y claro, llegan y la cagan, porque eso sí saben hacerlo bien.

Probablemente en la cama tenga repercusiones muy satisfactorias semejante imprudencia, pero en la empresa (o marca) las consecuencias son inversamente proporcionales al triunfo del polvo de agradecimiento. Así, leemos textos en webs escritos con nivel de redacción de primaria, redes sociales con faltas de ortografía en spam, atención al cliente inexistente y crisis de reputación continuas. Observo esto y me como con rabia mis 5 años de universidad, mi licenciatura, mi máster, mis cursos de especialización y todas las horas sin dormir intentando mejorar mi trabajo y aprender, siempre aprender.

Que tu negocio se va al garete, no te sorprendas. Si lo que quieres es dar una imagen válida invierte en un buen profesional que te ayude a avanzar con tu empresa por el bueno camino. Deja el amor para el terreno personal y recupera el criterio. Ser feliz en la cama y en el trabajo no es tan complicado.

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Quieren matar el periodismo

Mañana en todo el país se van a realizar manifestaciones para protestar por la actual situación económica y política que vivimos (o más bien sufrimos) los jóvenes y no tan jóvenes. Hemos llegado a una situación en la que cada vez resulta más difícil salir adelante tanto personal como profesionalmente, y mañana nos queremos hacer oír.

La plataforma #democraciarealya ha promovido a través de las redes sociales y de su página web la iniciativa bajo el lema “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Está claro que es hora de gritar para que esos que están tan arriba nos escuchen.

Mi lucha personal

Pero yo quiero llevar mi protesta a un ámbito más concreto, y es que últimamente veo que se está cometiendo una auténtica masacre contra el periodismo, y lo que me parece más grave de todo, es que se está haciendo desde los propios medios de comunicación.

Muchos de mis compañeros se han unido a la causa de #sinpreguntasnocobertura para que los medios no acudan a las ruedas de prensa en la que no se admiten preguntas. No es justo que el político de turno convoque a los periodistas para darles un mitin y luego largarse sin atender a los que les tenemos que aguantar.

Yo quiero protestar también contra el intrusismo que sufre nuestra profesión. Personas que saben escribir (qué novedad, a mí me enseñaron en el colegio) y que los medios contratan por un sueldo más bajo que si tuvieran la titulación correspondiente. Y luego llegan, escriben, la cagan, y… ¿qué responsabilidades se les puede exigir? Deberían multar a las empresas que colaboran a que estas injusticias sean cada vez más frecuentes (y no me refiero sólo a los colaboradores y tertulianos de turno de los programas de televisión que  parecen gallineros).

Y es que sí, esos ‘intrusos’, que simplemente se aprovechan de unos contratos carroñeros, saben escribir, pero no saben informar. Por supuesto, no asistieron a clase de deontología el día que nos explicaron el tema del fotoperiodismo, ni a derecho de la información cuando nos advirtieron de los límites jurídicos de la libertad de expresión. Tampoco estaban en la universidad el día que en redacción periodística nos enseñaron a elaborar noticias según la pirámide invertida, a sintetizar, a citar fuentes… Y cuando en periodismo de investigación nos dieron las pautas necesarias para contrastar la información… no, ese día tampoco estaban.

También me he dado cuenta de que últimamente con el auge de las redes sociales como Twitter y Facebook y la proliferación de medios de comunicación digitales, se invita a los lectores a colaborar. Eso en principio es algo positivo, que favorece la pluralidad, la libertad de opinión, y democratiza el medio en cuestión. El problema surge cuando tratan de convertir esas ‘colaboraciones’ en material de trabajo. Es decir, que los lectores escriban artículos y rellenen páginas. Y gratis, porque les dan el ‘enorme placer’ de escribir de algo que les gusta, de expresarse, y además, de ver su nombre publicado. Y ya está, ya se han convertido en periodistas, aunque para publicarlo les hayan tenido que corregir 50 faltas de ortografía y de gramática que el corrector del Word no detectó.

Hace tiempo que me llegan ofertas de colaboraciones de este tipo. Y en Twitter lo veo a diario. Concreto la última.

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Me encanta el rap, no es ningún secreto, y me gustaría trabajar en algún medio especializado, como periodista. ¿Pero darles material gratis? Que me guste mi profesión no significa que regale información.

La labor de las empresas debería pasar por fomentar y respetar la dignidad laboral de sus trabajadores, y si desde los propios medios de comunicación ayudan a que proliferen estas prácticas injustas del periodismo, no sé a dónde vamos a llegar.

Y nosotros, ¿no podemos hacer nada? Deberíamos hacer una petición conjunta para que sea norma y ley que los que sean contratados para ejercer el periodismo sean periodistas y se les obligue a acreditarlo con el título correspondiente. Si esto de los Hashtag en Twitter funciona… #noeresperiodista podía instar a los medios de comunicación a que no permitan y mucho menos colaboren con el intrusismo profesional.

No al intrusismo

Porque los periodistas estamos hasta las narices de que nos roben el trabajo unos ineptos que no distinguen entre la B y la V, que aún no han descubierto la invención de las tildes, que parecen un elefante disléxico en un garaje lleno de letras.

Porque tú no dejarías que te operara alguien que no es médico, no dejes que te informe alguien que no es profesional. Y luego pasan cosas como ésta: aquí tenéis la convocatoria (literal) que envió a los medios de comunicación la responsable de prensa de la U.D. Melilla. La pobre ni siquiera sabe concordar sujeto y verbo.

”Mañana dia 13 a las 11:30 hrs en el Instituto Leopoldo Queipo cuatro jugadores de la primara plantilla visitara este centro para entregar entradas para la proxima jornada contra el Granada C, F,
Seran un total de ochocientos los jovenes invirados que cursan sus estudios en dicho Centro.
Rogamos covertura informativa de tu medio para dicho acto.
Por orto
(en Argentina, esto es un culo) lado se han remitido al Instituto Miguel Fernandez y al Colegio Reyes Catolicos la cantidad de quinientas invitaciones mas.
estas seran entregadas a los escolares por los equipos Directivos y profesores.
Al final del encuentro entre la U D Melilla y el Granada C.F. se le ofercera al Centro Educativo que mas asista y mas anime durente el encuentro un trofeo por tal motivo.
(Yo esta frase no la entiendo…)
Tambien animamos a todos lo Clubes de la ciudad que con sus equipos ( benjamines a juveniles) que quieran asistan al partido y se pongan en contacto su entrenador o monitor con la Secretaria del Club para poder facilitar la entrada al estadio incluso el mismo domingo antes de la 11:30 hrs. (Otra frase mal hilada…)
La Junta Directiba con esta iniciatina intenta que el proximo domingo la gradas sea una fieta deportiba y podamos ganar al lider de la competicion hasta el momento ,en este partido tan importante para la U.D. MELILLA.

Muchas gracias
Un saludo.
Sofía Acedo
(Parece ser que su nombre es la única palabra que lleva tilde en su diccionario)
COMUNICACIÓN Y RRPP – UD MELILLA”

No sé si alguien acudió a la convocatoria, pero era como para haberle tirado los zapatos (de tacón) a la cabeza. Que sí, que un error lo tiene cualquiera, pero más de 30 en un texto de 3 párrafos cortos es para cabrearse de verdad.

Por eso, NO AL INTRUSISMO PROFESIONAL.

Nota: Gracias JuanPa por enviarme el texto.

A la puta calle

Paro, despidos, desempleo, EREs, rescisión de contratos, vacaciones forzosas, crisis, crisis, crisis, y más crisis.

Son términos que pululan sin cesar en mi ámbito laboral. Y es que ser periodista en crisis en tiempos de crisis, es de lo más machacante. No había querido hablar hasta ahora del tema precisamente por lo omnipresente que está y no seguir dándole vueltas a lo mismo. Pero el futuro es cada vez más negro y necesito identificarme con mis propias palabras.

Nuestras páginas están llenas de cifras, políticas y soluciones que nunca llegan, y sobre todo, historias. Historias de empresas e historias personales, familias en situación desesperada, largas colas en las oficinas del INEM, robos y atracos para salir adelante… Dicen que ‘mal de muchos, consuelo de tontos’. Por lo visto no tengo un pelo de tonta, ya que todas estas historias que pasan por mis manos no me consuelan en absoluto. El hecho de que el problema sea global me asusta y en lugar de pensar “hay gente en peor situación que yo”, veo mi porvenir tan incierto que no le encuentro una salida a corto plazo.

Cada día tengo que enfrentarme a todas esas noticias, sabiendo que lo que iba a ser una renovación de contrato de un año, se ha convertido en un nuevo contrato de 3 meses y luego… luego nada.

Pensaréis que soy una egoísta por quejarme de TENER UN TRABAJO tan sólo por tres meses, que al menos tengo un trabajo, que muchos están peor, etc., etc. Pero como estoy en mi blog, me quejo de lo que quiero y de lo que a mí me afecta. Pues el futuro se plantea muy oscuro, difícil pedir trabajo en una empresa en la que están despidiendo a sus empleados y eliminando puestos de trabajo.

La creciente destrucción de empleo deja a miles de personas en la calle cada día, y esos puestos no se cubren, porque simplemente desaparecen. Me veo sin fuerzas y no encuentro esa luz al final del túnel ni un camino claro por el que seguir. En otras circunstancias hubiera huido a algún punto diferente del planeta para buscar nuevas oportunidades, pero cuando hablamos de crisis global es GLOBAL en todos los aspectos, así que los mismos problemas que tenemos aquí los tienen en el otro lado del mundo.

Sólo queda seguir buscando ese golpe de suerte que me saque del abismo y a poder ser me permita seguir viviendo haciendo lo que más me gusta.

Y tendré que repetirme una y otra vez el No más… Tengo la sensación de que alguien ha abierto la caja de Pandora.

El trabajo o la vida

Leyendo este post de Ozutto me vinieron a la cabeza varias imágenes de guerra que nos habían mostrado en las clases de ética periodística.

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A raíz de esta foto, considerada como una de las imágenes del año, quiero plantear un eterno debate profesional. ¿Se debe prestar ayuda primero, o después de sacar la fotografía?

Muchos veréis una sencilla respuesta a esta pregunta: ayudar primero, por supuesto. Pero no es tan fácil, y si no, ¿por qué están TODOS los fotógrafos alrededor del hombre? Es posible que esté muerto y no haya nada que hacer, pero he visto fotos en las que la vida del objeto de la imagen está en serio peligro, y el fotógrafo se limita a hacer la foto. No sabemos lo que hace después de disparar la cámara, pero lo que está claro es que prima conseguir una buena imagen para vender en los medios.

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James Nachtwey es un fotógrafo de guerra norteamericano con una gran experiencia, de cuya vida y trabajo se hizo un documental llamado War Photographer. En él, Nachtwey explica sus vivencias personales, nos acerca a su trabajo, y muestra sus miedos detrás de la cámara. Aquí tenéis un fragmento del documental, si tenéis ocasión de verlo completo os lo recomiendo, puesto que no os dejará indiferentes.

¿Nos deshumaniza esta profesión? ¿Podemos llegar a acostumbrarnos a ciertas situaciones hasta tal punto que no nos inmutemos?

Personalmente nunca me he visto en una posición así, pero creo que ningún premio Pulitzer ni ninguna bien pagada exclusiva merecen la negación de auxilio a alguien que te está necesitando. Me sentiría mal viendo publicada una fotografía que hubiera hecho sin poder remediar el dolor del que sufre en la imagen.

Otra situación en la que también se  pone en entredicho la ética de los reporteros gráficos es en las fotografías de la pobreza. Imágenes como ésta se venden bien a los medios.

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Da igual lo que el niño esté sufriendo, es más importante conseguir una buena foto que quitarle las moscas de la cara. Sería más bonito una imagen de un niño sano y sonriente, pero ésta vende más. Si estuviera yo tras este objetivo, se me caería el alma al suelo.

Tanto los reporteros gráficos como el resto de los profesionales de la comunicación nos vemos en ocasiones en situaciones extremas ante las que nunca sabemos cómo reaccionaríamos. Algunos se limitan a hacer su trabajo como mejor pueden, otros incluso arriesgan sus vidas para poder contar lo que ocurre.

Sin ir más lejos, el otro día en Valladolid, un cámara de televisión fue agredido por grabar imágenes del lugar donde la noche anterior se había producido una pelea. Recuerdo que hace un par de años, un compañero de la televisión me contó cómo en una ocasión tuvo que huir en medio de un tiroteo mientras grababa en la calle. ¿Es o no es una profesión de riesgo?

untitledJon Sistiaga publicó en el 2004 un libro titulado ‘Ninguna guerra se parece a otra’, sobre su experiencia en la guerra de Irak,  experiencia que compartió con el fallecido cámara de televisión José Couso. Es una especie de crónica personalizada, que acerca al lector las vivencias de los periodistas en una guerra. Por supuesto, desde su punto de vista.

Os invito a reflexionar, como receptores de la información y algunos como periodistas, sobre el tema. ¿Actúan correctamente los reporteros al anteponer su trabajo como transmisor de una realidad? ¿Vosotros qué haríais?

Y no me mezcléis aquí el tema de la prensa rosa, que eso es un caso aparte que no tiene cabida en este blog. Hablemos de cosas serias.

ACTUALIZACIÓN 24 de diciembre.

Ayer nos llegó al periódico la siguiente noticia: en Pakistán, dos hombres acusados de haber asesinado a un taxista fueron ejecutados por dos familiares de la víctima, de acuerdo a la ley islámica ‘sharia’. El texto no era mucho más largo que el titular, y le acompañaban varias fotos: en unas se veía a la gente congregada alrededor, en otras se veía el fusilamiento. Hice una página con una fotonoticia: una imagen en grande acompañada de un breve texto descriptivo. Y la foto que escogimos fue ésta:

La información que vende.

Sigue buscando… ya te llamaremos si eso

Cuando en un país (pongamos por ejemplo Italia), el problema del paro (o desempleo, si hablamos con eufemismos) se eleva a la enésima potencia, te encuentras con que hacen selección hasta para un puesto de indigente. Por eso, cuantos más estudios y más preparación tengas, más pena le darás al personal. Si no, sigue buscando, ya te llamaremos si eso…

Ser extranjero en un país en el que sus propios habitantes se van a buscar trabajo fuera, no es muy esperanzador precisamente. Vamos a ver si en España impresiona eso de: soy licenciada en periodismo, y hablo 5 idiomas. Espero que algún alma caritativa se apiade de mí y me dé un currillo de media jornada para cubrir mis tiempos de ocio.

Mendigar

Hola, Valladolid

Meses deseando decir una sola cosa: ya tengo trabajo.

Hoy lo digo, y es que he tenido la ¿suerte? de aterrizar con buen pie, o eso parece. “A quien madruga, Dios le ayuda”, y yo hoy me levanté ¡¡a las 3 de la mañana!!

Alguien me dijo que la vida de una persona se compone de etapas, y cuando una se queda en tablas, hay que reiniciar. Acabo de hacerlo, y la nueva etapa tiene un nombre muy familiar: Valladolid.

La ciudad que me “educó” los primeros cuatro años de universidad, la ciudad que me enseñó a ser independiente, y la ciudad que vio nacer una fuerte amistad con aquellos que me han acompañado en mis aventuras. Y es que no hace falta la presencia física de una persona para sentirte acompañado. Y de nuevo, volvemos a estar juntos, J.M.

El tiempo corre, y esto empieza ya, aunque me vaya a costar un par de sacrificios. Sólo me falta encontrar un lugar donde me sienta cómoda para asentarme, y otra vez mudanza, aunque esta vez con el furgón particular.

Tomo aire y me relajo para empezar con más fuerzas que nunca. Es el momento ideal para retomar contactos, y quizá para introducir mi coche en la vida ciudadana. Habrá que preguntarle a ver qué le parece…