1 kg de ayuda y 2 toneladas de indiferencia

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Ayer hablaba sobre algunos aspectos del terremoto en Nepal, hoy voy a cuestionar otro aspecto que rodea a esta tragedia. Ante este y otros desastres naturales similares, la primera reacción del ‘Primer Mundo’ es enviar toneladas de ayuda humanitaria para cubrir las necesidades básicas de los supervivientes y que puedan rehacer sus vidas cuanto antes. Está por ver que esa ayuda llegue realmente a sus destinatarios y que realmente sirva de algo, pero algunos le ponen toda la buena intención.

Nos echamos las manos a la cabeza por la desgracia sufrida a miles de kilómetros (no siempre es cierto que los medios no hablen de ello, tened en cuenta que el 90% de las ocasiones os enteráis a través de ellos) y las campañas de las ONGs para recaudar ayuda de los ciudadanos apelan a nuestro corazoncito.

Entonces, con la frecuencia media de una vez al año / una vez en la vida, nos sentimos buenas personas porque hemos aportado nuestro granito de arena para que los pobres desgraciados de Nepal (o de donde sean) tengan mantas para abrigarse por las noches. Y lo más importante, nos encargamos de que todos los que nos rodean online y offline se enteren de la hazaña y nos suban a un altar con palmaditas en la espalda o a golpe de RTs y ‘Me gustas’. Porque dime tú, ¿qué sentido tiene ayudar a alguien si nadie sabe que lo haces?

Solidaridad… ese concepto tan relativo que pocas veces sacamos a relucir con las personas que tenemos cerca. Nos entran más por los ojos las necesidades promocionadas por los medios que nos muestran a niños muriendo de hambre y mil enfermedades que esa familia que cada día rebusca en los contenedores de nuestro barrio y solicita unas monedas o comida a la puerta del supermercado. Será porque los pobres del primer mundo no son tan pobres.

La ayuda requiere un compromiso pero, ¿qué digo? Si no somos capaces de comprometernos ni con nuestra madre, ¿cómo vamos a ofrecer semejante valor a alguien que no conocemos de nada y encima no nos va a dejar herencia? Pues por muy mitológico que parezca, hay personas que se implican en hacer que la gente que en su propio barrio necesita ayuda pueda vivir un poco mejor. No tienen dinero para enviar comida o mantas al otro lado del mundo, pero sacan horas de debajo del despertador para ofrecer su tiempo, su esfuerzo y sus propias manos a los demás.

La finalidad de esto debería ser ayudar, no aparentar ser buenas personas. Pero de todas formas, tanto si queréis ayudar como si queréis ser buenas personas, no hace falta que os quedéis pasmados mirando la TV a ver qué anuncio os da más lástima. Acudid a las plataformas y ONGs de vuestra ciudad, pedid información y decidid qué podéis aportar y dónde encajáis mejor. Hagáis lo que hagáis, no os preocupéis tanto por lo guapos que salís en los selfies mientras estáis ayudando, presumidos de mierda.

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interRAPción

Cuando parece que el mundo está movido nada más que por intereses económicos, cuando todo lo que nos gusta cuesta un ojo de la cara, y la opción más barata es quedarse en casa, llega una propuesta atractiva, solidaria y… ¡¡gratis!!

El próximo domingo 21 de septiembre, en Mejorada del Campo (Madrid), varios artistas de hip hop se dan cita para celebrar la tercera edición del festival Interrapción, en esta ocasión con el lema “En Blanco e Preto, por Candeal”. Una iniciativa por la difusión y solidaridad entre culturas.

Si te ha gustado el tema, bájatelo aquí. (Un regalito para jUAn)

El evento consta de talleres de difusión cultural, exhibiciones de break, DJ y graffiti, y por supuesto, mucho rap. Además el concurso de ‘Talenthots’ dará la oportunidad a jóvenes artistas de demostrar lo que valen ante un micrófono, y como premio, la grabación de una maqueta y la actuación en el concierto antes del cabeza de cartel. Cartel que, por cierto, no tiene desperdicio.

Interrapción es una iniciativa de los municipios de Velilla de San Antonio y Mejorada del Campo, junto con la asociación Magni. Los fondos obtenidos serán destinados al proyecto de Carlinhos Brown por la Favela de Candeal, en Salvador de Bahía, Brasil. En el anterior festival, la recaudación de cerca de 8.000 euros fue invertida en la reconstrucción de dos escuelas en Pisco, Perú, tras un terremoto que había devastado la zona.

Aquí os dejo un documental hecho en el 2007 sobre la labor de Interrapción en el proyecto de Pisco.

http://video.google.com/googleplayer.swf?docid=-8568600806099958877&hl=es&fs=true