Vida de patera

He leído por ahí algunas declaraciones de los españoles que han sido evacuados por el terremoto de Nepal en las que afirman que les han tratado “como a perros“. Que les han dejado en un segundo plano, y que se daba prioridad a los indios y a los chinos. Sinceramente, no sé por qué se extrañan de algo así. Es posible que ellos en concreto sean buenas personas, que siempre han ayudado a todo el mundo independientemente de la raza o lugar de procedencia, pero es que hay veces que el karma no entiende de individuos, sino de sociedades. Y en el saco de estas sociedades mete a todo bicho viviente que pertenezca a ellas.

En nuestra sociedad (occidente, Europa, más concretamente España), no nos hemos ganado las simpatías del karma ni de lejos. Voy a generalizar, así que ahorraos los comentarios tipo: yo soy muy bueno y mi mamá les da limosnas a los pobres. Vivimos cómodamente mirando por encima del hombro al diferente, nosotros somos mejores por el simple hecho haber nacido aquí y el que venga de fuera no puede tener los mismos derechos y los catalogamos como personas (y gracias) inferiores. En fin, una puta vergüenza que vivimos a diario con la caza del inmigrante que puede que se haya jugado la vida para aterrizar en nuestra mierda de país y acabar metido en una especie de prisión y luego de vuelta a su casa de una patada en el culo.

Total, que cuando leo estas palabras de los españoles que se habían ido de excursión al exótico Nepal y tuvieron la desgracia de sufrir el terremoto pero la fortuna de sobrevivir a él, me planteo cosas y me hierve la sangre.

Lo primero es: ¿cómo se hubiera comportado nuestra sociedad en el caso contrario? Como es una simple hipótesis puede que esté equivocada, pero mi razón me dice que si la piel de toro hubiera temblado hasta esos extremos, primero hubiera primado la ley del ‘sálvese quien pueda’ y después ayudamos a los vecinos. Si había nepalíes por la zona haciendo turismo, que se jodan y se hubieran quedado en su casa. Y entonces ellos habrían vuelto a sus países lamentándose del trato recibido. El problema es que como nosotros somos europeos, nuestra voz pesa más que la de cualquier asiático, ¡¿dónde va a parar?!

Otra cosa que tengo clara es que los españoles no sabemos viajar. No se nos puede dejar salir de casa, porque en la maleta metemos todo nuestro egocentrismo y ganas de imponer nuestras normas y esperamos encontrarnos puro servilismo en el lugar de destino. Abusamos de la amabilidad de otras sociedades y damos por hecho que nuestras formas y leyes son las correctas, por lo que tratamos de darles vigencia allá donde vamos. Este afán conquistador nos viene de lejos, ya sabéis. Pocas hostias hemos recibido con esta actitud.

Estos españoles eran excursionistas, pero hay muchos que se van a otros países a buscarse la vida porque en su casa no encuentran trabajo y se encuentran con el mismo desprecio. Pocas hostias para lo que hemos ido sembrando durante siglos.

Os dejo con un poco de música, que seguro que se os queda mejor el mensaje:

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