Vueltas por el globo

A los que amamos viajar de una forma diferente, alejados de los aburridos y robóticos guías, descubriendo detalles que no vienen en los folletos y sin un horario establecido, proyectos como el que presento hoy nos activan el resorte para volver a hacer la maleta.

‘Vueltas por el globo’ es una iniciativa de Borja y Lucía, una joven pareja residente en Tenerife (Borja insistirá en que diga que él es de Málaga) que de vez en cuando salen de la isla para ir a conocer mundo. Los destinos son completamente dispares: Desde Portugal, Francia, Noruega, Andorra, Cataluña o Andalucía hasta las Islas Canarias que tienen cerquita con tanto por descubrir.

El punto fuerte del proyecto lo componen los vídeos, editados por la propia Lucía: “Cada día voy aprendiendo más de reportajes y montaje de vídeos, intentamos que la gente pase un buen rato con nosotros, les dé ganas de seguir nuestros pasos y vean algo diferente del mundo del viajero. Enseñamos lo que hay de la forma más divertida y familiar posible”.

Pero además de los vídeos, en ‘Vueltas por el globo’ también puedes encontrar artículos con opinión y consejos sobre los viajes e impresionantes fotografías para compartir.

El trabajo de las redes sociales y la web lo hace Borja: “Sobre todo hemos aprendido lo difícil que es describir lo que uno siente. Poco, o nada, importa la calidad de una imagen si no se consigue transmitir esa sensación que consiguió erizar tu piel. Supongo que por ello, y por la cantidad de blogs que hay dedicados al turismo, nos propusimos ser distintos. Ser nosotros.”

Han viajado en moto (de tierra, agua y nieve), quad, coche, avión, barco, tren, trineo… y próximamente autocaravana. Ningún medio de transporte se les resiste, aunque aún queda pendiente un vuelo en globo.

A veces viajan solos y otras veces se llevan compañía, como en la visita a Polonia a la que se apuntó también la familia de Lucía. Aquí podéis ver todos los capítulos que van subiendo de esta experiencia:

La clave está en la naturalidad frente a la cámara, ya que aunque los viajes estén organizados, los vídeos se hacen sin guión.

Os invito a descubrir el mundo de la mano de ‘Vueltas por el globo‘, puede que próximamente yo participe en alguno de sus viajes…

Un periodista, 25 jóvenes, 25 años, 25 países, y un libro

 

“Tengo la cabeza hecha un Google Maps”. Así definía Marc Serena el caos geográfico que sentía en agosto del 2009 a su llegada a Manresa, su ciudad natal, tras un año viajando alrededor del mundo.

No viajaba simplemente por placer, sino que este joven periodista, que tenía 25 años cuando comenzó la aventura, se había propuesto un objetivo. O, mejor dicho, 25 objetivos: conocer a 25 jóvenes de su edad, de 25 países diferentes, para, a su regreso, escribir un libro: ‘La vuelta de los 25’.

Durante el viaje, Marc comenzó un blog en el que iba compartiendo con sus lectores sus experiencias alrededor del mundo. Ahora, ese objetivo se ha hecho realidad y el libro ya va por su segunda edición.

Yo he hablado con Marc sobre jóvenes, periodismo, viajes y, por supuesto de ‘La vuelta de los 25’.

Pregunta: Después de conocer jóvenes de países tan diferentes, ahora que puedes comparar, ¿cómo ves la juventud en España?

Respuesta: Hay una visión muy catastrofista. Se utiliza el 40% de tasa de desempleo entre gente joven que hay en nuestro país para decir que somos la generación perdida. A veces parece como si los jóvenes sólo fuéramos una hoja seca a la merced del viento. Tenemos y debemos transformar esta situación de precariedad en una oportunidad, en algo mejor. No se trata de ser optimista porque sí, sino de poder creer que podemos cambiar la situación con nuestro esfuerzo.

P: ¿Qué encontraste en común entre todos los jóvenes, aparte de la edad?

R: Hubo gente con la quien congenié realmente muy bien. Me dio la sensación que los jóvenes que vivimos en ciudades nos parecemos cada día más. En los pueblecitos o en las comunidades más aisladas es donde se pueden ver mayores diferencias. A la vez, había en muchos jóvenes una percepción de globalidad que quizás hace tiempo no existía.

P: ¿Qué pensaban ellos de tu proyecto?

R: Ha sido muy difícil explicarlo. Había jóvenes que nunca antes habían sido entrevistados o, incluso, no habían hablado nunca con un extranjero. Que después su vida pudiera aparecer en un libro… aún les parecía más exótico. Pero, por suerte, me ofrecieron confianza ciegamente.

P: ¿Y tus amigos de España?

R: Un amigo mío me dijo que este proyecto era un capricho de juventud sin sentido, que quizás lo hacía porque escapaba de alguna situación personal. En aquel momento me convencí de que debía marchar haciendo caso a mi intuición, sin esperar a que nadie me invitara a hacerlo

P: ¿Qué papel han jugado en tu viaje los consejos y experiencias de tus amigos?

R: Los mejores consejos han sido los genéricos y los que he recibido de viajeros más veteranos. Antes de irme, trabajaba en un programa de viajes en la televisión de Barcelona presentado por Toni Arbones, que ha recorrido medio mundo. Me animó a hacer caso de mis ideas más alocadas.

P: ¿Habías viajado antes de esta aventura?

R: Viajar siempre ha sido una pasión. El virus me lo inocularon mis padres, con los que íbamos por España y por Europa con una furgoneta hippie. ¡Incluso llegamos a cruzar el continente con coche y a dormir en un camping de Londres!

P: ¿Cuál era tu equipaje?

R: El mínimo. Utilicé los mismos zapatos durante casi todo el año. Tenía unos pantalones desmontables que me servían en caso de frío o de calor. Los tapones de espuma fueron muy útiles, sobretodo para dormir por la noche en los albergues donde había mucha gente.

P: ¿Has ejercido de turista?

R: Supongo que sí. Pero siempre he intentado ser respetuoso con lo que he visitado. A observar e intentar pasar desapercibido. A preguntar y no a responder.

P: ¿En qué lugar o lugares de los visitados te quedarías a vivir?

R: Estoy muy a gusto aquí pero sí que es cierto que Australia me parece un país genial. El problema es que ahora su moneda está por las nubes y mis ahorros para el arrastre.

P: ¿Pasaste miedo?

R: Sí, tengo que confesarlo. Pero el miedo no puede evitar que dejes de vivir de la manera que sueñas o quieres. Hay un momento que hay que afrontarlo con contundencia.

P: ¿Cuál es la historia que más te ha impactado?

R: Me gustan los jóvenes que van más allá. La última historia es la de una chica rusa que quiere ser cosmonauta aunque mujeres que lo hayan conseguido aún hay pocas. Su determinación me entusiasma.

P: ¿Se te han quedado países y jóvenes de 25 que te hubiera gustado incluir en el libro?

R: Sólo me han dicho que no en una ocasión. El escritor de los discursos de Barack Obama, Jon Favreau, es también de nuestra edad. Me hubiera interesado incluirlo. Conseguí su correo electrónico personal y le envié una propuesta pero no me respondió. Y, después, la oficina de comunicación de la Casa Blanca me denegó mi petición.

P: ¿Crees que el proyecto hubiera sido posible sin Internet?

R: Hubiera sido mucho más difícil. Hay una cantidad de información enorme en la red. Hace el viaje menos romántico pero más factible.

P: ¿Has tenido oportunidad de conocer la situación del periodismo en todos los países?

R: En muchos países el periodismo es muy débil o casi inexistente. Suele ir de acorde con la libertad de expresión, con la capacidad que tienen las personas de cada país para expresarse sin censura. En algunos países me costaba ver libros.

P: Como ocasión de Sant Jordi has estado firmando tu libro en varios puntos de Barcelona, ¿cómo has sentido la repuesta del público?

R: El libro está teniendo muy buena respuesta, va por la segunda edición y ha aparecido la versión electrónica. En la editorial están muy contentos y yo también. Hay mucha gente que poco a poco se da cuenta de que no se trata de un libro de mis batallitas sino que es un retrato del mundo muy trabajado a partir de su gente joven. Está pensado para ser leído y la gente lo disfruta y lo recomienda. Lo que más me sorprende es descubrir que no se trata sólo de un libro de jóvenes y para jóvenes, interesa a personas de todas las edades.

P: ¿Tienes pensado organizar otro viaje para visitar a tus 25 amigos, tipo ‘La vuelta de los 30’?

R: Me encantaría, con la respuesta que hay con el libro me estoy animando. Aunque soy muy curioso y ahora igual me gustaría contar cómo son otros 25 países…

La vuelta de los 25

“Para un hombre es más fácil adaptarse en Arabia Saudí”

Adrián Incera nació hace 25 años en Gijón. Desde pequeño soñaba con ser actor profesional y tras hacer sus pinitos en el teatro principal de su ciudad natal, su vida dio un giro de 180º. Con 20 años dejó Asturias para trasladarse a Madrid, donde empezó su preparación para ser Tripulante de Cabina de Pasajeros (TCP) o, para que todos lo entiendan, Auxiliar de Vuelo. Compaginando su profesión y su pasión por el baile, ha tenido oportunidad de viajar por todo el mundo. Adrián cuenta sus experiencias.

 

PREGUNTA: ¿Por qué querías ser TCP?

RESPUESTA: La primera vez que me subí en avión me fijaba en todo lo que hacían los TCP´s y siempre me imaginaba qué haría yo si estuviera en su lugar, dónde dormirían esa noche, en cuántos sitios habrían estado…  El hecho de poder subirme en un avión todos los días me fascinaba.

P: ¿Cumple la profesión tus expectativas?

R: Si, llevo volando desde 2007 y cada día me gusta más mi trabajo, es muy dinámico y ameno. Conoces un montón de gente cada día, compañeros y pasajeros, cada uno con su historia.

P: ¿En qué países has estado?

R: En Europa: Portugal, Francia, Inglaterra, Escocia, Holanda, Austria, Suiza, Italia, Grecia, Malta, Polonia, Hungría, República Checa, Rumanía y Alemania. Y fuera de Europa en Túnez, México, Estados Unidos, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Egipto, Líbano, Yemen y Kuwait. Esto incluye viajes de placer, trabajo, y alguna que otra visita express Aeropuerto-Hotel-Aeropuerto.

P: Has vivido en Escocia, Túnez y Arabia Saudí, ¿dónde te adaptaste mejor? R: Aunque parezca mentira, en Arabia Saudí. La experiencia en Escocia no fue muy buena en general, el país para visitar es muy bonito pero para vivir es muy triste. La vida en Arabia Saudí es muy difícil al principio, deberían dar algún tipo de libro informativo con las reglas culturales de lo que se puede y no se puede hacer. Pero una vez te acostumbras, se lleva muy bien. Se vive muy bien, hay mucho dinero en el país y eso se nota. Como hombre es más fácil adaptarse, las mujeres lo tienen todo más complicado en esa cultura.

P: ¿Qué cultura de las que has conocido te ha marcado más?

R: La mexicana sin duda, su cultura, su historia, sus monumentos, sus museos, la gastronomía, la gente del país… todo en México es maravilloso.

P: ¿Dónde no volverías?

R: Túnez es un país que doy por conocido, no me gusta el estilo de vida que tienen y no hay mucho para visitar, sólo playa.

P: ¿Crees que es posible viajar sin mucho dinero?

R: Hoy en día casi todo el mundo puede permitirse viajes que hace años eran impensables. Hay determinados vuelos que son incluso más baratos que los billetes de autobús. En el destino si te lo sabes montar bien, no se necesita gastar en exceso, aunque hay que prescindir de ciertas comodidades.

P: ¿Cuál es la mejor experiencia de tus viajes?

R: Pues aunque la gente dice que estoy loco, me encanta el viaje en avión, sobre todo si es con una compañía con la que nunca he volado, me gusta ver su estilo de trabajo. También el primer contacto con la ciudad a la que llegas, ese momento en el que visitas por primera vez monumentos o lugares que llevas años viendo en la televisión o en fotos y que de repente lo tienes ante ti.

P: ¿Y la peor?

R: Las maletas. No me gusta nada ir cargado de un lado para otro.

P: Como auxiliar de vuelo, ¿recomiendas el transporte aéreo sobre los demás para viajar?

R: Por supuesto, ya sé que cada vez hay menos espacio entre los asientos, pero no se preocupen, ya no lo pueden estrechar mas. Hay que entender un viaje en avión como medio de transporte de un lugar a otro en el que sólo estarás unas horas o quizás minutos. Por eso no son excesivamente confortables. Pero es rápido, seguro y puntual en la mayoría de los casos.

P: Últimamente se está generando mucha histeria colectiva por la seguridad en los aviones, ¿tú qué opinas al respecto?

R: Creo que toda seguridad es poca. No puedo decir que esté totalmente de acuerdo con los nuevos scanners corporales, pero es una medida más. Tristemente los aviones son un objetivo de terrorismo, así que todo lo que se pueda hacer para evitar un mal mayor lo veo bien.

P: ¿Dónde tienes pensado hacer tu próximo viaje?

R: Espero que sea a California. Pero como dicen, cualquier sitio es bueno si la compañía es buena.

Compartiendo mis días

Hay una canción de La Fuga que dice: “no me importa el qué dirán, me importan los de verdad, los que comparten mis días”. Últimamente me baila el tema en la mente, y es que es una filosofía que sigo desde hace bastante tiempo. Y aún así, nadie está libre de decepciones.

Se trata de saber distinguir a ‘los de verdad’ del resto, e invertir en ellos tiempo, cariño, esfuerzo y dedicación. Son aquellos con los que te diviertes, te ríes, organizas cenas, viajes, fiestas. Son esos en los que confías para contarles tus ilusiones y tus problemas, los que no tienen que avisarte con antelación para autoinvitarse a tu casa, los que no se molestan aunque les llames a medianoche.

Los que te ayudan a levantarte cuando ven que te hundes, no sin antes escuchar tus desahogos. Los que se preocupan cuando desapareces y no paran de buscarte hasta que te encuentran. Los que esperan a que te recuperes para llevar a cabo grandes planes en común. Los que, aunque les sea imposible estar físicamente, sientes que siempre están ahí.

A veces caemos en el error de meter en el mismo saco a todos, pero un día, de repente, pasa algo malo en tu vida, que es cuando necesitas esa ayuda, y te das cuenta de que a los que denomino ‘el resto’, tienen cosas mejores que hacer que dedicarle una tarde a una enferma triste, o una triste enferma, según se mire.

Me puedo considerar afortunada, porque cuando me ha tocado vivir esta experiencia ya tenía a ‘los de verdad’ bien fichados, y no me ha fallado ninguno. El resto no merecía la pena y ya lo sabía. Pero para llegar a discernir correctamente ya me llevé mis chascos en el pasado por eso ahora sé agradecerlo. Así que gracias por compartir mis días.

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Pongamos que hablo de Madrid

De Madrid ya no hay mucho que decir. El Prado, la Castellana, el Palacio Real, el zoo, el parque de atracciones… ya casi todo está muy visto. Aunque admito que me queda pendiente la Warner. Así que hoy no os voy a hacer ninguna ruta turística por la capital española, muchos la conocéis ya de sobra.

En la excursión de ayer, el tiempo nos acompañó, y nos permitió dar un pequeño paseo en barca por el Retiro, gracias a la insistencia de mis amigos, que pusieron en peligro mi vida sabiendo que si me caigo al agua, me ahogo. Ay, Enrique, si la llegas a volcar, te veo lanzándote al rescate! jajaja.

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Un día en una ciudad en la que, sin pisar tierra, se te manchan las botas como si hubieras caminado por el desierto, respiras hollín, y la vida se desarrolla bajo el suelo entre el ir y venir del metro. Una ciudad en la que puedes comer en un restaurante italiano, pasear por la calle Alcalá, callejear por Huertas, hacer un rodeo nocturno al Palacio Real, y hasta aprender sueco.

Pongamos que hablo de Madrid

Conmigo, de vuelta a Valladolid, además de Nuria, ha venido ésta, procedente de DisneyWorld (Orlando). ¡Gracias Adrián!

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Por la mañana prontito, cuando salía de casa en dirección a la estación, me colgué mi MP3 de las orejas, y por arte de la pura casualidad, entre 1GB de orden aleatorio de canciones, me salió ésta de Sabina:

“Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.
Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.
Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.
Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.
Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.”

Saber más de ti y Albert

Nuria Santos tiene unas inquietudes que le llevan a querer saber màs de las personas. Ya sean actores, directores, filosofos, encantadores… Todos somos algo. Pero quiere saber qué ocurre en el interior. Para ello, en su blog Saber más de ti , realiza entrevistas a diversas personas, ya sean conocidas o no, pero todas tienen algo interesante que contar.

Albert Rigat escribe un blog sobre sus viajes por el mundo.

Nuria se topó por la red con el blog de Albert, y encontró en él una de esas personas interesantes que tiene mucho que contar. A continuación, y con el permiso de ambos, reproduzco la entrevista que le realizó.

Su vida se ha convertido en un continuo viaje.
¿Qué dudas? ¿Qué miedos nos asaltan cuando queremos viajar? ¿Seríamos capaces de viajar durante dos años sin saber qué ocurrirá mañana?
Albert Rigat, catalán de 33 años, con espíritu aventurero sin casi saberlo y superviviente en lugares en los que no conoce el idioma, escribe, graba, fotografía cada momento en sus viajes.

¿Por qué empezaste a viajar?
¿Pensabas que iba a ser por tanto tiempo?
Empecé a Viajar no hace muchos años la verdad, todo empezó en un primer viaje a Marruecos con un punto de aventura que realicé con mi ex y allí sentí algo fuerte, ese no saber que pasará al día siguiente, no saber donde iba a dormir me tenía activo y me sentía vivo.
Repetí la experiencia con mi mejor amiga ese mismo año y me gustó mucho viajar en buses locales y mezclarme con la gente.
También ese año empecé a viajar a NY y mis vacaciones de verano las pasé en Tailandia. Fue allí cuando empezó todo a cambiar en mi y me dí cuenta de que lo que deseaba era hacer lo que muchos hacían, dejarlo todo y salir a ver mundo. Me frenaba un poco los miedos, el hecho de tener que dejar un trabajo y todas esas seguridades que la sociedad nos hace creer que tenemos que tener.


Durante ese primer viaje a Tailandia sentí que una voz en mi mente me decía que fuese a la India y ese mismo día, cosas del destino, conocí a un chico que venía de la India. Hablamos mucho y lo ví claro, ese era mi camino. No pensaba que iba a viajar tanto la verdad, mi proyecto inicial era de viajar un año por la India, no pretendía recorrer muchos países corriendo, prefería hacer uno y hacerlo bien pero cosas de la vida llevo 20 meses viajando, ¡8 meses màs de lo que pensaba!! Y al final he visitado mmm 11 países en total, ¡casi nada!!! Ahorré durante un año casi, me sacrifiqué mucho y me lancé a la piscina de cabeza.

¿Qué te lleva de un lugar a otro? ¿Marcas los futuros trayectos o te dejas llevar?
En mi caso me dejo llevar, tal y como he comentado en la pregunta anterior mi plan inicial era viajar por la India un año pero después de casi 7 meses tuve bastante y decidí regresar a Tailandia (país que ya conocía bien). Fue allí cuando me dije: ¿Por qué no me voy a Camboya? Y así fui pasando de país en país cruzando fronteras en barco o bus…..
En general nunca me he marcado trayectos y planes, me dejo llevar, a medida que el tiempo ha ido pasando yo también he ido pasando de leer la guía y saber que se cuece en cada sitio. Hay cosas que evidentemente no voy a perderme si viajo por ejemplo a Camboya… No ver los templos de Angkor sería un pecado!!!!
Lo que me lleva de un lugar a otro es la intuición y el boca a boca… Lo que te cuentan otros viajeros y lo que tu percepción y estado de ánimo te va indicando. ¡Es una pasada la conexión que se llega a tener con uno mismo y lo que se llega a conocer uno!

¿Qué sensaciones te abordan al llegar a un nuevo destino?
Pues te podría decir que ahora mirando atrás depende del destino….
Por ejemplo la India fue un shock brutal, tardé tiempo en acostumbrarme a todo y nunca llegué a entender porqué un año atrás mi cuerpo me dijo de ir allí…porque no fue nada fácil al principio y aunque poco a poco me fui haciendo al país a veces lo pienso y me asombro de mi mismo.
Recuerdo la sensación de salir de la India y llegar a Tailandia… fueron como 13 días de shock del cambio cultural: poder volver a ir al cine, ver ropa normal, gente normal, restaurantes limpios, metro, taxis con aire acondicionado, modernidad, centros comerciales de lujo…. Y así según el país…. digamos que de los últimos sitios que me ha sorprendido gratamente y me inyectó de energía fue Hong Kong. Impresionante. Indonesia también me cautivó por tener las tierras mas vivas del planeta, esos volcanes que están semidormidos, esa naturaleza abrupta… una pasada…
El paladar es otra de las cosas que en ocasiones detecta cambios de un país a otro…pero en general el arroz y los noodles ¡hasta para el desayuno!

¿Cuando sientes la necesidad de irte de un lugar?
Pues normalmente cuando siento que no aprendo ni me aporta nada màs el país. Muchas veces es por tema de visado que básicamente caduca y te tienes que ir.
En India me fui porque sencillamente no podía màs, mi cabeza iba a explotar de tanta información y sobrecarga de tanta cosa alrededor.
En Australia que me hubiese quedado mucho màs, me tuve que ir por un tema de visado…. así que va en función del país.
Hay veces que con un mes he tenido bastante en un mismo país.

¿Cómo sabes que uno de los destinos que has visitado es el lugar en el que debes quedarte?
Pues yo creo por lo que sientes y por los lazos que creas. De todos mis destinos te diría que me hubiése quedado a vivir en Sydney, que curiosamente Australia nunca formó parte de mis viajes pendientes. Y cosas de la vida llegué hasta allí buscando la posibilidad de trabajar ilegalmente y me enamoré de todo, de la ciudad, el ritmo, la gente y el estilo de vida. De los otros países en general me he sentido turista o viajero…pero para vivir siempre una ciudad con recursos, como Bangkok o Hong Kong.

¿Cómo consigues contactar con personas del lugar para ir formando nuevas relaciones?
Pocas relaciones he creado con gente local de los países y es debido a una gran falta de comunicación, no todo el mundo habla inglés y siempre hablan de lo mismo: edad, nombre, país, si estás casado, si tienes hijos… He creado muchas relaciones con otros viajeros que me he ido cruzando en buses, trenes, guest houses, de muchas partes del mundo.
Ahora puedo decir que tengo amigos por todos lados. He conocido gente muy interesante y a veces gente que me ha inspirado mucho, muy reveladora.


¿Importa màs el país y luego las personas? ¿O las personas y luego el país?
Un poco de todo, hay países que gracias a las personas te vas con un buen recuerdo y otros que por culpa de las personas te quedas con un mal sabor de boca. Hay sitios que no esperaba nada, y que gracias a la gente me he quedado uno o dos días màs de lo que pensaba que me quedaría. Lo mejor es dejarse llevar e ir viendo como va evolucionando todo.
La gente, la cultura, la comida, las costumbres forman un país, no siempre encajamos con todo o nos sentimos identificados con todo. Por ejemplo, Malaysia con Ramadán se me hizo duro y pesado. Respeto la cultura musulmana pero no está hecha para mi.
Y me choca mucho ver a las mujeres tapadas.

¿Prefieres viajar solo o en compañía?
Si tuviese que escoger una opción te digo que solo que es cuando uno tiene todo el tiempo para si mismo, observar, escucharse, meditar y analizar mil cosas de lo que se ve, se huele y se siente. Y también trabajar los recuerdos y fantasmas del pasado.
Yo he tenido temporadas de todo, he viajado con gente realmente guay y me lo he pasado bomba y luego el trabajo ha sido mio, adaptarme de nuevo a estar solo.
Creo que la mezcla de los dos es lo bueno, para saber valorar los dos momentos. Si alguien me dijese que se viene a viajar conmigo un año, creo que ¡me lo pensaría!
Hay momentos que uno tiene que estar solo e ir haciendo su proceso. Viajar solo hace que te comuniques màs con el entorno y con el exterior. No te encierra en un mundo entre dos personas.

¿Consigues trabajos siempre que necesitas? Cuéntanos la diferencia de los trabajos que has ido consiguiendo en cada lugar.
La verdad es que no me planteé trabajar hasta que el dinero empezó a terminarse que fue cuando me fui a Sydney.
Viajando por India no me plantearía trabajar a no ser que fuese de algo voluntario, a cambio de comida y cama. Hay sitios que cuando miras alrededor ya no te planteas este tipo de cosas. Sitios como Sydney, Melbourne, Bangkok o Hong Kong….no me lo pensaría dos veces la verdad. Sólo he trabajado de camarero en Sydney durante unos 4 meses en total y la experiencia fue muy positiva y divertida.
En Barcelona trabajé en moda y en Australia en hostelería, nada que ver. Me pagaban poco, trabajaba 3 ó 4 días a la semana pero con ese dinero pude cubrir el alquiler y con las propinas me compraba la comida.
Aprendí a sobrevivir en una ciudad rica conformándome con poco. Fue muy enriquecedor verme habituado al ritmo de ciudad sin apenas ropa, sin poder comprar apenas nada pero feliz como el que màs. Pensé que duraría allí 2 semanas y al final casi fueron 6 meses.

Cuando escribes, ¿piensas que hay alguien al otro lado?
Hace muchos años que escribo, primero lo hacía en un diario y justamente durante ese segundo viaje a Marruecos conocí a una pareja que me hablaron de los blogs. Me pareció interesante poder compartir con mis amigos mis vivencias y fotos de lo que iba haciendo y lo que no me esperaba es que el blog en el que actualmente escribo tenga tantas visitas al día, aparezca en buscadores de internet y tenga tantos seguidores.
Me asustó un poco al principio y me sentí como en un gran hermano y era raro, muy raro. Ahora lo llevo mejor, soy consciente de que la gente se ríe, se emociona, llora, viaja a través de mis vivencias y de algún modo les saco de sus rutinas. Si además a màs de uno le impulso a romper barreras y afrontar retos me doy por satisfecho. No por nada, porque no creo que yo sea ejemplo para nada pero al igual que yo he encontrado personas en mi camino que me han inspirado puede ser que yo lo sea para otros.
Ahora sé que hay gente al otro lado, mucha gente pero sigo escribiendo para mi, para mantener vivo el viaje y las experiencias. A mucha gente ya le he puesto cara y he tenido ya la suerte de poder conocer en persona a un par.
En cuanto aterrice en Barcelona conoceré al resto.

Dinos que te espera en un futuro próximo.
Futuro próximo…mmmm…. no me gusta mucho hablar del futuro porque me gusta vivir en el presente pero te puedo decir que mañana empiezo un curso de masaje de pies de 3 días, que cuando lo termine regreso a Bangkok, que estoy hablando con una empresa de moda que a lo mejor me quiere contratar para empezar el próximo mes de Septiembre… Que el próximo día 22 de junio aterrizo en Barcelona después de 20 meses viajando para pasar el verano y darle una sorpresa a mi mejor amiga que no sabe que voy, celebrar el San Juan con amigos, empaparme de ver a mi gente, ir a Madrid para el día del orgullo gay y también reencontrarme con los amigos que he hecho viajando….¿Quieres saber màs?? (risas) Si puedo coger el paro lo tramitaré y viajaré por España y si el trabajo de Septiembre no sale quiero que mi próximo gran viaje sea ¡¡Latinoamérica!! ¡¡Planes tengo muchos en mente!! Venga lo que venga será bueno. Sólo el destino sabe donde me llevará…. ¡¡mientras me lleve yo feliz!!!!

ENTREVISTA POR NURIA SANTOS   sabermasdeti@yahoo.es

Xixón

Desde pequeña siempre me gustó Asturias, y mis padres me llevaban de vez en cuando, aunque apenas conservo recuerdos de eso. Mi madre me cuenta la anécdota de que me llevaron a la playa de Gijón, y yo no paraba de llorar y llorar. Parece ser que ya tenía un fuerte carácter, y se veía venir que la playa no era lo mío.

Años más tarde volví a Gijón, y llovía tanto que ni siquiera nos bajamos del coche, y nos fuimos al cine. El resto de veces que regresé a la ciudad asturiana, ya tenía mi propio guía particular. La ocasión bien lo merecía, y es que Adri se estrenaba en el escenario representando una obra teatral en el Jovellanos. Y allí me firmó su primer autógrafo 😉

Por lo visto, Gijón me enganchó, y volví tantas veces como me fue posible, conociendo cada vez más los encantos de un lugar que siempre me recibía con lluvia. Ruta de los vinos, paseos por la playa, feria de abril-mayo en el parking del Molinón, concierto de Civera en la Semana Negra, viaje al Parque Principado en tren y pasado por agua, e incluso pequeños recorridos en moto por la zona de Vega.

Aunque tiene fama de ser la típica ciudad industrial, la obrera de Asturias, en realidad tiene muchas zonas verdes, fuentes, calles peatonales, y edificios que merece la pena ver. Y sobre todo, tiene unas largas playas con su paseo marítimo que te saca del estrés y te transporta al paraíso del cantábrico, porque en ocasiones, la lluvia te da una tregua.

Hoy le dedico el Caffè Latte a Adri, por recibirme siempre en su casa con los brazos abiertos, y hacerme sentir como una asturiana más (a pesar de mi ‘acento’).

Puxa Asturies

Gijón